lunes, 29 de febrero de 2016

LA CORRIENTE DE LA DESESCOLARIZACIÓN. IVAN ILLICH









Para Iván Illich (1926-2002) y la corriente de la desescolarización la  escuela es una empresa inviable desde todos los puntos de vista. Se ha hecho popular entre los privilegiados porque constituye la garantía de un progreso ordenado bajo el control de la élite y entre los desheredados porque representa la promesa de una igualdad de oportunidades que nunca cumple. El rechazo es total y descalifica todo esfuerzo de renovación pedagógica del esquema escolar que sólo termina por justificarlo o modernizarlo. Ante la necesidad de cambiar los tipos de institución y la tecnología existentes en el modelo industrial, de forma que sean beneficiosos para los humanos las soluciones giran en torno a constituir una red de servicios públicos de educación organizados de forma que nadie pudiera conseguir una posición privilegiada dentro de ellos. Abogaba porque la escuela fuera reemplazada por unidades descentralizadas sin carácter obligatorio y que garantizaran la información y los aprendizajes útiles para la vida y promovieran la convivencia y la jovialidad.

Así, propone dividir las funciones de la enseñanza en unidades separadas y diferenciadas. Una trama o red de intercambio podría contener todos los recursos necesarios para el aprendizaje efectivo y funcionar como centro de información que interconecte bibliotecas, laboratorios y salas de exposición como museos y teatros y también elementos de uso cotidiano en fábricas, aeropuertos y lugares públicos, a disposición de potenciales estudiantes, Una segunda red referida a un registro en el que las personas pudieran inscribirse voluntariamente según el oficio que dominen para que quienes quisieran aprender el mismo pudieran encontrar a alguien que estuviera dispuesto a enseñarlo. La tercera trama estaría integrada por una red de comunicación que permitiera a las personas describir la actividad de aprendizaje a la que desea dedicarse y así hallar compañeros junto a los que iniciar su desarrollo, de modo que el plan de estudios sería definido libremente por cada individuo. Finalmente, una cuarta trama se constituiría por un catálogo de educadores independientes donde se registrarían con sus direcciones y autodescripciones aquellos profesionales, paraprofesionales e independientes ante los cuales los potenciales interesados en contratar sus servicios podrían elegir consultando a sus anteriores clientes.






            Su crítica a la escuela, que se fomentó  a partir de conversaciones que mantuvo en la década del sesenta con Everett Reimer (m 1998), otro representante de la desescolarización, se engloba dentro de los cuestionamientos a la sociedad industrial y sus instituciones. Distintos autores  como el canadiense Marshall McLuhan (1911-1980); el estadounidense Paul Goodman (1911-1972) o el francés Edgar Faure (1908-1988) han adherido a esta corriente y elaborado distintas alternativas. Todos ellos admitieron que sus prédicas sólo serían posibles si se produjeran cambios decisivos en la sociedad y aunque intentaban superar la reproducción de la pirámide social que se reproduce en la pirámide escolar las críticas han servido en varias ocasiones para nutrir a quienes pugnan por reducir los presupuestos educativos.

Por ejemplo, otra idea de Illich fue organizar bancos educativos (depositarios del capital necesario para la educación de cada individuo) o dotar a cada recién nacido de un capital para educarse que pueda utilizar libremente a cualquier edad y en este tipo de iniciativas encontró afinidad con sectores conservadores como Milton y Rose Friedman con su proposición, llevada a la práctica en algunos lugares, de mercantilizar la educación a través de un sistema de vales o bonos emitidos por el Estado a los padres para que solventen con ellos las escuelas que elijan.




            La contundente retórica de Illich destaca las funciones latentes de la escolarización y refuta las funciones manifiestas o explícitas.


“La educación universal por medio de la escolarización no es factible. No sería más factible si se la intentara mediante instituciones alternativas construidas según el estilo de las escuelas actuales. Ni unas nuevas actitudes de los maestros hacia sus alumnos, ni la proliferación de nuevas herramientas y métodos físicos o mentales (en el aula o en el dormitorio), ni, finalmente, el intento de ampliar la responsabilidad del pedagogo hasta que englobe las vidas completas de sus alumnos, dará por resultado la educación universal. La búsqueda actual de nuevos embudos educacionales debe revertirse hacia la búsqueda de su antípoda institucional: tramas educacionales que aumenten la oportunidad para que cada cual transforme cada momento de su vida en un momento de aprendizaje, de compartir, de interesarse (...) Mi análisis del currículum oculto de la escuela debería poner en evidencia que la educación pública se beneficiaría con la desescolarización de la sociedad, tal como la vida familiar, la política, la seguridad, la fe y la comunicación se beneficiarían con un proceso análogo”.(1985: introducción)
“No sólo en Argentina, sino también en México o en Brasil, el ciudadano medio define una educación adecuada según las pautas estadounidenses, aun cuando la posibilidad de lograr esa prolongada escolarización esté restringida a una diminuta minoría. En estos países la mayoría ya está enviciada con la escuela, es decir, han sido "escolarizados" para sentirse inferiores respecto del que tiene una mejor escolaridad. Su fanatismo en favor de la escuela hace posible el explotarlos por partida doble: permite aumentar la asignación de fondos públicos para la educación de unos pocos y aumentar la aceptación del control social de parte de la mayoría (...) La escuela se apropia del dinero, de los hombres y de la buena voluntad disponibles para educación y fuera de eso desalienta a otras instituciones respecto a asumir tareas educativas. El trabajo, el tiempo libre, la política, la vida ciudadana e incluso la vida familiar, dependen de las escuelas, en lo concerniente a los hábitos y conocimientos que presuponen, en vez de convertirse ellos mismos en los medios de educación”. (1985:capítulo 1)
“La búsqueda de alternativas en educación debe comenzar por un acuerdo acerca de lo que entendemos por "escuela". Esto puede hacerse de varias maneras. Podemos comenzar por anotar las funciones latentes desempeñadas por los sistemas escolares modernos, tales como los de custodia, selección, adoctrinamiento y aprendizaje. Podríamos hacer un análisis de clientela y verificar cuál de estas funciones latentes favorece o desfavorece a los maestros, patronos, niños, padres, o a las profesiones. Podríamos repasar la historia de la cultura occidental y la información reunida por la antropología a fin de encontrar instituciones que desempeñaron un papel semejante al que hoy cumple la escolarización. Podríamos finalmente recordar los numerosos dictámenes normativos que se han hecho desde el tiempo de Comenius, o incluso desde Quintiliano, y descubrir a cuál de éstos se aproxima más el moderno sistema escolar. Pero cualquiera de estos enfoques nos obligaría a comenzar con ciertos supuestos acerca de una relación entre escuela y educación. Para crear un lenguaje en el cual podamos hablar acerca de la escuela sin ese incesante recurrir a la educación, he querido comenzar por algo que podría llamarse una fenomenología de la escuela pública. Con este objeto definiré "escuela" como el proceso que especifica edad y se relaciona con maestros, y exige asistencia a tiempo completo a un currículum obligatorio”. (1985:capítulo 2)
“En otras palabras, las escuelas son fundamentalmente semejantes en todos los países, sean éstos fascistas, democráticos o socialistas, grandes o pequeños, ricos o pobres. La identidad del sistema escolar nos obliga a reconocer la profunda identidad en todo el mundo, del mito, del modo de producción y del método de control social, pese a la gran variedad de mitologías en las cuales encuentra expresión el mito”. (...)
“El desescolarizar los artefactos de la educación haría necesario poner a disposición los artefactos y procesos -y reconocer su valor educativo (...) Si las metas de la educación ya no estuviesen dominadas por las escuelas y los maestros de escuela, el mercado para los aprendices sería mucho más variado y la definición de "artefactos educativos" sería menos restrictiva” (1985:capítulo 6)
(Las referencias entre paréntesis corresponden a la edición electrónica del libro de Illich “La sociedad desescolarizada” anotada en el apartado de fuentes)
“La escuela se ha convertido en la iglesia universal de la sociedad tecnológica, incorporando y transmitiendo su ideología, moldeando el espíritu de los hombres para que acepten esa ideología, y confiriendo status social proporcionalmente con la aceptación de la misma. No se trata de que el hombre rechace la tecnología. El problema radica en la adaptación, la dirección y el control de la misma. Puede que no reste mucho tiempo, y parecería que la única esperanza estriba en la educación – la verdadera educación de hombres libres capaces de dominar a la tecnología en lugar de ser esclavos de ella; o de otros, en nombre de ella” (Reimer;1976:26).
-Illich, Ivan La sociedad desescolarizada. Joaquín Mortiz-Planeta. México. 1985.[en línea] (www.ivanillich.org)
-Reimer, Everett La escuela ha muerto. Alternativas en materia de educación. Barral-Corregidor ediciones. Barcelona. 1976.



CORTO SOBRE LA BIOGRAFÍA DE IVAN ILLICH


 CORTO SOBRE LA TEORÍA DE LA DESESCOLARIZACIÓN